Hay un tipo de soledad que no se ve. No es la del que se va de vacaciones solo ni la del introvertido que prefiere el silencio. Es la soledad que duele: la de la persona mayor que lleva tres días sin que nadie le hable, que espera la llamada del hijo como el mayor acontecimiento del día, que siente que el mundo sigue girando pero ya no gira a su alrededor.
Esta es la soledad no deseada, y es, según la Organización Mundial de la Salud, una de las mayores crisis de salud pública del siglo XXI.
Qué es la soledad no deseada y por qué importa
La soledad no deseada no es lo mismo que vivir solo. Una persona puede vivir sola y tener una vida social plena. Y una persona puede estar rodeada de gente y sentirse profundamente sola. Lo que define la soledad no deseada es la brecha entre las relaciones sociales que una persona tiene y las que desearía tener.
"La soledad crónica activa en el cerebro los mismos mecanismos que el dolor físico. No es una metáfora: el cerebro literalmente registra la exclusión social como una amenaza a la supervivencia."
Esta descripción, del neurocientífico John Cacioppo de la Universidad de Chicago —cuyos trabajos son referencia mundial en el estudio de la soledad— explica por qué la soledad tiene consecuencias físicas tan graves: deterioro cognitivo acelerado, mayor riesgo cardiovascular, peor respuesta inmunitaria y mayor mortalidad.
Por qué afecta especialmente a los mayores
La vejez concentra varios de los factores que más favorecen la soledad no deseada:
- Pérdida de red social: la muerte de la pareja, amigos y familiares reduce progresivamente los vínculos.
- Reducción de la movilidad: salir de casa cuesta más, los desplazamientos son más difíciles.
- Jubilación: se pierden los vínculos laborales, que para muchas personas son los principales.
- Distancia con los hijos: la movilidad laboral aleja a las familias geográficamente.
- Brecha digital: la dificultad con la tecnología dificulta el contacto por videollamada o redes sociales.
Qué podemos hacer cada uno de nosotros
Acciones pequeñas con gran impacto
- Llamar con regularidad, no solo cuando hay novedades. Una llamada de cinco minutos "sin motivo" vale más que una visita mensual.
- Presentarle a los vecinos. La red social del barrio puede ser el primer recurso ante una emergencia y el más valioso para la vida cotidiana.
- Animarle a actividades grupales: talleres en centros de mayores, grupos de lectura en bibliotecas, voluntariado.
- Facilitar el acceso a tecnología: enseñarle a videollamar, instalar herramientas accesibles como CLARA.
El papel de la tecnología
La tecnología no puede sustituir el contacto humano, pero puede cubrir los vacíos que ese contacto deja. Herramientas como CLARA están diseñadas para que el mayor tenga una presencia activa —una voz, una respuesta, información, compañía— en los momentos en que no hay nadie cerca.
Según el estudio Tecnología y bienestar emocional en personas mayores de la Universidad Autónoma de Barcelona (2025), las personas mayores que usan herramientas de acompañamiento digital de forma regular reducen en un 31% sus puntuaciones en escalas de soledad percibida y mejoran su estado de ánimo general.
No es magia. Es presencia. Y la presencia, en cualquier forma, importa.
Fuentes y referencias
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud: soledad y aislamiento social. Ginebra, 2024.
- IMSERSO. Soledad no deseada en personas mayores en España: prevalencia, factores de riesgo e intervenciones. Madrid, 2025.
- Cacioppo, J.T. y Patrick, W. Loneliness: Human Nature and the Need for Social Connection. Norton, Nueva York. Referenciado en múltiples estudios sobre soledad y salud, 2024.
- Instituto Nacional de Estadística (INE). Encuesta Continua de Hogares 2024: personas que viven solas por grupos de edad. Madrid, 2024.
- Departamento de Psicología Social, Universidad Autónoma de Barcelona. Tecnología y bienestar emocional en personas mayores de 70 años: ensayo controlado aleatorizado. Psicología y Salud, 35(1), 2025.
- Ibáñez, R. La epidemia silenciosa: soledad no deseada en la España envejecida. Siglo XXI Editores, Madrid, 2025.